Puntos de Vista BERNARDO STAMATEAS

“Fuimos diseñados para amar y ser amados, y es ahí donde está la felicidad"

26/11/2018 -

Siempre que hacemos un balance, hay que cerrarlo, es decir: no conseguí esto, pero sí logré esto y lo otro, ese es el saldo por el que debemos ir… lo que nos falta. Imaginemos un escalador que le falta 500 metros para llegar a la cima, puede pararse en los 500 que le faltan y decir no puedo más, es difícil, no lo logré. La segunda opción es ver los 1.000 que escaló y felicitarse, o la tercera es, reconocer el logro y decirse que va por los 500. Hacer un saldo negativo no es motivante.

Lo otro es aprender a administrar las frustraciones. Nadie logró todo. No hubo etapa ni hay en la vida nadie que tenga todo, siempre nos faltó algo. Ahora, hay gente que dice: este año no logré esto y aquello. Entonces, la pregunta sería ¿qué se logró? Y de allí surgirá que hay frustraciones que podemos retomarlas. Por ejemplo, una chica de 32 años dice: ‘Yo quería estudiar y ya se me fue el cuarto de hora’. Falso. Hay frustraciones, cosas que no logramos, que con flexibilidad podemos hacerlas. Ahora, hay situaciones que pasaron en el año, que tal vez no las podamos reconvertir. Tenemos que aceptarlas como parte de las frustraciones que todos tenemos, y pensar inmediatamente en lo que sí se logró.

Un punto muy importante es diversificar la felicidad. Para cada uno, el concepto de felicidad es distinto. Para el papá que tiene un hijo enfermo felicidad es un buen diagnóstico; para el que no tiene trabajo, felicidad es conseguir un empleo, y para el que se va de vacaciones, que no llueva. Entonces las definiciones de felicidad son variables, son subjetivas y cambian de una persona a la otra.

Es verdad también que la felicidad tiene mucho marketing. Nosotros no fuimos diseñados para ser felices, fuimos diseñados para amar y ser amados y es ahí donde está la felicidad. La sugerencia es no monopolizar la felicidad, porque si yo pongo toda la felicidad en la pareja, o en el trabajo, o en los hijos, o en el viaje, voy a ser infeliz, ¿por qué? Porque voy a depender de un solo suministro de emociones positivas. Entonces tengo que diversificar y ser feliz me lo dará la capacitación personal, la familia, los hijos, el trabajo los viajes, etc.

Otra idea importante es darse permiso en las fiestas para recordar a los que no están. Las fiestas tienen mucho marketing, entonces las personas se sienten hiperexigidas a tener que celebrar algo que no quieren, es la fantasía de la hiperfelicidad que tienen los jóvenes, que entran en un estado de manía y creen que ir a 200 kilómetros por hora y emborracharse es ser feliz. Los papás tenemos que mostrar. Decirle no al alcohol, y demostrar que podemos divertirnos sin necesidad de emborracharnos.

Respecto de los que no están, abrir un espacio en las fiestas, para recordar, hacer un brindis, y permitirnos. Justamente, la variabilidad de las emociones es lo que le da mayor intensidad. Si yo estoy siempre triste o siempre feliz; siempre eufórico o siempre con miedo, entonces voy a sufrir. Las emociones comienzan y terminan, y conectar con lo que sentimos, reconocer lo que sentimos y poder ponerlo en palabras, es lo que nos da más plenitud.

Siempre debemos pararnos en las fortalezas. Cuando un chico se saca 8 en biología y un 5 en matemáticas, siempre marcarle primero el 8. Cambiamos por la positiva. Qué cosas hice bien; en qué soy bueno; qué fortalezas tengo, es la manera para seguir administrando las que no son fortalezas.

 
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