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Pirotecnia: el “fin del mundo” para los chicos con autismo

Por el Lic. Mariano Vega Botter. Neuropsicólogo.

30/12/2018 -

Por favor terminemos con la pirotecnia…

La época de las fiestas de Navidad y Fin de Año es un verdadero calvario para los niños con autismo, tal cual lo describen tanto padres como especialistas.

Al tener su capacidad auditiva incrementada perciben los estruendos como una verdadera catástrofe, tanto así que según relatos de papás lejos de disfrutar, hasta esperan a la mañana de Navidad para abrir los regalos. Incluso los profesionales neuropsicólogos comentamos que los primeros días de enero deben ayudarlos a reponerse del impacto de los festejos.

Un documento elaborado por mí como neuropsicólogo en lo que corresponde a tan delicado tema y desde mi lugar como profesional de la salud mental detallo que el Trastorno del Espectro Autista (TEA), conocido comúnmente como autismo, tiene entre sus síntomas la hipersensibilidad en sus sentidos y sobre todo la auditiva. Las personas que presentan dicho trastorno son muy sensibles a los estímulos externos: sonidos, imágenes, olores, y por lo tanto la pirotecnia los afecta directamente.

"Una catástrofe!" Así se llega a pensar, de forma distorsionada en la faz cognitiva como para darle una expresión de lo que sufren estos niños con autismo ante las explosiones y los ruidos que son lo más parecido al fin del mundo para una persona que tiene Trastorno del Espectro Autista (TEA); fueron las palabras de una mamá que me hizo una consulta de cómo debía resguardarlo para estas épocas, fue una situación muy delicada para el paciente y para su mamá y para mí como profesional un sentimiento de impotencia ante tanta desconsideración para el prójimo con el festejo de pirotecnia.

Ni drástico ni exagerado, con esas palabras el neuropsicólogo y coordinador general del Instituto San Martín de Porres, Claudio Hunter Watts, sintetizó lo que experimenta una persona con autismo cada vez que oye la explosión de pirotecnia.

Intentó resumir lo que significa no sólo para ellos sino para sus familias el advenimiento de las fiestas de Fin de Año. Por este motivo es que, un año más y con miras a que definitivamente se prohíba su comercialización, grupos de padres de chicos con estos trastornos (TEA y Trastorno Generalizado del Desarrollo -TGD-) llevan adelante una campaña para concientizar a la gente y desalentar el uso de la pirotecnia tradicional.

Uno de los testimonios de una paciente que atendí en el Instituto Provincial de Rehabilitación Integral (IPRI) de nuestra ciudad capital de Santiago del Estero, "tengo una hija de 4 años con autismo. El año pasado por suerte no le molestaron mucho las explosiones, salvo que se tapaba los oídos. Pero este año va a ser difícil. Ya con el ruido del colectivo que arranca se asusta. Hace un tiempo estábamos en la plaza Libertad y había una movilización en el centro. Cuando explotó una bomba de estruendo se puso a gritar y a llorar. Tuvimos que irnos", recordó la mamá, quien integra una asociación de Autismo, TGD Padres TEA.

Cómo repercute

La verdad que la situación y las características de cada uno de nuestros niños es bastante particular, son todos diferentes, todos recepcionan estos estímulos de una forma diferente.

En este contexto, se hace una mención especial y focalizada por la situación de la pirotecnia, efecto que sucede en sus síntomas por las explosiones y ruidos muy fuerte de los petardos que realmente todo lo que tiene que ver con la alteración de sonidos a niveles muy altos, cualquiera sea, los altera, influyendo así en su sistema nervioso, dado las características del trastorno espectro autista. Ahondando sobre su sintomatología, se sabe que genera exacerbación en algunos, hasta un dolor auditivo les puede llegar a provocar y otros, quizás, lo pueden tolerar o hasta incluso disfrutar, son los menos, pero hay de todas las características. Generalmente, veo que es una situación adversa, el ruido, el lugar en el que están, así como también si hay muchos fuegos artificiales, sino comprenden por qué y no se les anticipa qué va a suceder esto, pero en líneas generales hay algunos que lo sufren mucho y creo que no es justo que algunos disfrutemos de la fiesta y otros, mucho más los niños, no lo puedan hacer por ser portador de un trastorno en su salud mental.

Estos niños tienen dificultades en lo que es toda la decodificación sensorial, lo que reciben es mediante estímulos, tanto visuales como auditivos, éste último es uno de los que más se ve afectado en estas situaciones de las fiestas de fin de año.


 
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