Para vivir mejor PSICOLOGÍA

“Pienso ponerle auriculares”

Por el Lic. Mariano Vega Botter. Neuropsicólogo.

30/12/2018 -

Les paso un testimonio de una mamá que alguna vez fue a consulta a mi consultorio; Elisa tiene 30 años, vive en este país y su hija Amparo (4) tiene TEA. Si bien el año pasado el sufrimiento fue leve, la expectativa para este fin de año no es buena.

"Estoy pensando en ponerle uno de esos auriculares grandes que se usan ahora y poner toda la música que le gusta, para que no se asuste. No queremos dejarla adentro y que no pueda disfrutar de Navidad o de la llegada de Papá Noel", contó la joven mamá.

Ella integra una Asociación, que fue fundada hace 3 años por padres que se reunieron a partir de necesidades comunes y ante la importancia de acompañarse mutuamente. En este caso veo el cuidado de su mamá para que su hijita Amparo pase las fiestas de la mejor manera y ante la posible desesperación que llegara a pasar si se desestabiliza, ya pensó en comprarle y ponerle unos auriculares grandes y ponerle la música más hermosa para Amparo; como neuropsicólogo me aferro y contengo a esa mamá que es capaz de hacer lo que se le ocurra por mantenerla en bienestar a su niña. Pensemos por favor, tratemos de llegar a la "Pirotecnia cero".

En casi toda América latina, los fuegos de artificio son uno de los momentos cumbre de las fiestas de Año Nuevo. Sin embargo, el ruido que generan puede hacer sufrir profundamente y generar angustias a los niños que padecen trastornos del espectro autista (TEA). Si bien en el autismo no hay pautas universales por tratarse de una serie de trastornos que se manifiestan de distintas maneras, hay un porcentaje bastante elevado de chicos que sufren los ruidos de las explosiones de los fuegos de artificio. El padecimiento por los ruidos va más allá de la pirotecnia y también ocurre cuando hay otros estímulos sensoriales como aplausos u otros sonidos intensos. De este modo, las explosiones de festejo luego de las 12 que es la hora que marca el inicio del nuevo año pueden ser "momentos de crisis" cuando transcurren los festejos en lugares donde se lanza la pólvora recreativa. Estos estímulos pueden transformarse en llantos y otras manifestaciones de incomodidad y angustia, debido a la confusión e incertidumbre que generan. En principio, la referente de Globos Azules recomienda evitar todo tipo de explosiones que pueda dar angustia a los niños que sufren algún TEA. Algunas alternativas son "tirar papelitos o serpentinas o alguna otra cosa que sea visual, pero que no tenga ruido fuerte ni explosiones". Lanzar globos es la opción más común, pero en los últimos años se ha popularizado el uso de lámparas de papel. Si el niño lo tolera, una alternativa son las varillas de luces de bengala, que no producen tanto ruido como otros elementos pirotécnicos. Si no se puede evitar porque están cerca de un lugar donde sí se tiran fuegos artificiales, se recomienda que el chico permanezca con la mayor cantidad de cosas que le sean conocidas. En ese caso, tener a mano cosas que le sean familiares, le den seguridad o le produzcan placer como juguetes o aparatos electrónicos, pueden aliviar el momento de angustia Asimismo, una música suave para tapar las explosiones que se puedan escuchar puede ser de ayuda. Para los casos que no presentan una sensibilidad tan "extrema", se intenta anticiparle al chico mediante apoyos visuales, como agendas u organizadores, lo que va a pasar "para bajar un poco la ansiedad. El problema se da sobre todo el no saber a qué se debe esa cantidad de ruidos y explosiones. Cuando uno no sabe y no entiende lo que está pasando, se asusta. Suenan a que es una guerra. Si están anticipados de que no son ni explosiones ni disparos sino que se trata de diversión para algunos, puede ser que no participen, pero por lo menos no se desorganicen y no entren en una angustia", aseveró.


 
Compartí
esta nota

También te puede interesar