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Antidepresivos y alcohol: efectos y consecuencias de su combinación en la estructura cerebral y psíquica (1ª parte)

Por el Lic. Mariano Vega Botter. Neuropsicólogo.

- 01:08 Para vivir mejor

Haciendo una introducción de índole caprichosa; aunque no desacertada; para hablar sobre lo que produce la combinación entre los antidepresivos y el alcohol me dirijo a lo que se está hablando actualmente en los diferentes medios gráficos, televisivos, internet, etc. sobre el caso de la muerte de esta mujer modelo y conductora que aparentemente murió como consecuencia de la combinación de cocaína y alcohol (no oficial) como es el caso de Natacha Jaitt. Me veo en la obligación, como profesional de la salud mental, de permitirme transmitir a la gente lectora de EL LIBERAL, lo que acontece en una persona adicta a las sustancias abusivas (cocaína, alcohol, etc.) en base a su estado mental psíquico y orgánico.

Lamentablemente se perdió una vida joven por tan pernicioso flagelo que esta incrustado en nuestra sociedad y que cada día ocupa un espacio más en la calidad de vida de la gente joven, con vidas inadecuadas y con personas con poder económico y político, pero eso lo tendrá que dirimir la Justicia como corresponde en un país que tiene como medio de vida político una democracia y con sus instituciones que en algunas ocasiones funcionan y en otras hay que actualizar las leyes para que no quedemos huérfanos de un derecho como seres humanos en donde podamos permitir confiar en nuestras instituciones; solo le pido a los gobernantes que sigan poniendo mano dura a los que se permiten enfermarnos con esta ¡§basura de elementos que nos brindan¡¨ (sustancias prohibidas).

La relación entre el consumo simultaneo de antidepresivos con otras sustancias psicotrópicas, como el alcohol, ha sido recientemente estudiada por distintos especialistas neuropsicologías. Es así debido a que el uso frecuente de alcohol es una práctica común en personas que tienen diagnostico de depresión, así como la depresión es un fenómeno frecuente en personas que tienen alcoholismo. En este artículo veremos cuáles son los mecanismos de acción tanto de los antidepresivos como del alcohol, así como algunos de los efectos y consecuencias de combinar ambas sustancias de la cual fue víctima esta conocida persona del ambiente de la farándula.

Fármacos antidepresivos y alcohol: mecanismos de acción

La prescripción de los fármacos antidepresivos parte de considerar que la depresión se caracteriza por una disminución en los niveles de serotonina (neurotransmisor asociado a la activación de emociones placenteras). Así pues, los antidepresivos tienen el principal objetivo de compensar dicha disminución por medio de asegurar que la serotonina se concentre por más tiempo en el espacio sináptico. Esta compensación puede a su vez favorecer la concentración de otras sustancias y, según cuales sean, los efectos adversos de los antidepresivos pueden aumentar o disminuir. Los principales tipos de antidepresivos son los siguientes:

- Inhibidores de la enzima monoamino oxidasa (IMAO): que pueden tener un efecto irreversible o reversible, y cuyo uso se recomienda solo en los casos en que no exista respuesta a otro tratamiento, por su elevado riesgo para la salud.

- Antidepresivos triciclicos y tetraciclicos: que impiden la receptación de serotonina, pero también de noradrenalina, así como de otras sustancias como la acetilcolina.

- Inhibidores selectivos de la receptación serotoninergica (ISRS): se trata del antidepresivo más utilizado actualmente debido a que sus efectos adversos son menos que en los otros psicofármacos.

- Inhibidores selectivos de la receptación de serotonina y noradrenalina (ISRN): que al igual de los triciclicos, evitan la recaptura de ambos neurotransmisores, y no obstante tienen menos riesgo de efectos adversos.

- Antagonistas e inhibidores de la receptación de serotonina (AIRS): que tienen también efectos hipnóticos. ƒæ Inhibidores selectivos de la receptación de catecolaminas: (de adrenalina, noradrenalina, dopamina).

¿Cómo actúa el alcohol?

Por otro lado, el alcohol es una sustancia química que tiene distintos usos y que está presente en varios organismos y compuestos naturales. El alcohol etílico, también conocido como etanol, es la sustancia psicoactiva que se encuentra en las bebidas alcohólicas de uso recreativo, como el vino, el licor o la cerveza. Su principal efecto es la depresión del sistema nervioso central, ya que produce una inhibición neuroquímica en los receptores GABA. En un consumo alto, y teniendo en cuenta que es un depresor, el etanol tiene consecuencias como desinhibición conductual combinada con estados de euforia, somnolencia, mareos, baja de reflejos, enlentecer los movimientos, disminución de la visión, entre otros. Sus efectos son muy similares a los que producen medicamentos psicotrópicos como las benzodiacepinas y los barbitúricos, ya que actúan sobre los mismos receptores neuronales. Dicho lo anterior podemos describir algunos de los principales efectos que puede provocar la combinación de los fármacos antidepresivos con el consumo de alcohol.

Efectos y consecuencias de su combinación

Como hemos visto, el consumo de alcohol en la depresión es común, no obstante, su interacción con los antidepresivos en personas que tienen el diagnostico actualmente se está investigando de forma intensiva las consecuencias de tal mortal combinación, excepto en aquellas que tienen un consumo problemático de bebidas alcohólicas. En dichos estudios se ha visto que la combinación de antidepresivos y alcohol genera una potenciación de los efectos que el alcohol produce por sí solo. Por este motivo, la mezcla de alcohol con distintos antidepresivos está contraindicada. A continuación vamos a enumerar con más detalle algunos de los principales motivos.

1. Potenciar la acción sedante

El efecto más claro y conocido de la combinación de antidepresivos con alcohol es la alta probabilidad de aumentar sus efectos depresores o sedantes sobre el sistema nervioso central. Esto último ocurre tanto en el caso de los ISRS (por ejemplo la duloxetina, la floxamina, la fluoxetina o el citalopram), como en el caso de antidepresivos triciclicos y tetraciclicos, (como la imipramina o la mirtrazapina). La consecuencia de lo anterior es un aumento en la experiencia de los síntomas de depresión a mediano plazo, así como una disminución prolongada del estado de alerta, de la coordinación, de habilidades motoras, y un aumento de somnolencia. Así mismo, la combinación de alcohol y antidepresivos ISRS, como la venlafaxina, y medicamentos relacionados, se ha asociado a un cambio en la tolerancia al alcohol, y con la exacerbacion de los efectos conductuales que este ultimo produce, como la desinhibición de comportamientos violentos y sexuales junto con una memoria deteriorada.

2. Interferir en el metabolismo de alcohol

Especialmente cuando se trata de antidepresivos del tipo IMAO, el alcohol está contraindicado, debido a que estos fármacos inhiben la actividad oxidativa de las enzimas microsomales hepáticas, lo que interfieren en la metabolización de compuestos químicos como el etanol; pero también con el metabolismo de la cafeína, analgésicos, barbitúricos y otros antidepresivos. A su vez, esto hace que se potencien los efectos psicotrópicos de la sustancia con la que se mezcla (tanto del etanol como los fármacos mencionados). Debido a que los IMAO interactúan con distintas sustancias que se encuentran fácilmente en alimentos y bebidas, es importante tomar precauciones con lo que se consume. Una mezcla inadecuada puede provocar aumento de la presión sanguínea y reacciones adversas severas y llevarnos a situaciones muy cerca de la muerte.

3. Aumenta el riesgo de efectos adversos del fármaco

Tal como ocurre con muchos otros medicamentos, la mezcla de antidepresivos con alcohol aumenta la probabilidad de sufrir los efectos adversos asociados con el medicamento. Por ejemplo, estados importantes de ansiedad, trastornos del sueño, y daños a distintos órganos.

4. Alteraciones de sueño

Debido a que el alcohol produce somnolencia, y en ocasiones la depresión tiene como característica una dificultad para conciliar el sueño, la toma de bebidas alcohólicas se convierte en un recurso común. No obstante, se trata de un efecto a corto plazo, ya que si bien el consumo de alcohol puede provocar un sueño rápido, también es común que altere los ritmos circadianos y provoque estados de vigilia a media noche.

Uso de antidepresivos en el tratamiento de alcoholismo

Tal como hemos dicho, el alcoholismo y la depresión son fenómenos que con frecuencia se acompañan. Aunado a esto, distintos síntomas provocados por el alcoholismo han sido tratados mediante prescripciones farmacológicas diversas. Si bien es más frecuente el uso de ansiolíticos, por considerar la ansiedad como una de las principales causantes del alcoholismo, recientemente se ha estudiado el uso de antidepresivos en fases de deshabituación en los tratamientos de alcoholismo. Dicha fase es la que consiste en erradicar la dependencia psicológica al alcohol. Por ejemplo, la trazodona, que es un antagónico e inhibidor de la recaptura de serotonina se utiliza para el tratamiento de alcoholismo crónico. Así mismo, se utiliza venlafaxina (en ocasiones combinada con Fluoxetina), que son inhibidores selectivos de la recaptura de serotonina, para tratar distintos tipos de alcoholismo.

Tipos de antidepresivos: características y efectos

Los trastornos del estado de ánimo son, después de los trastornos de la ansiedad, los más prevalentes en la población. Dentro de estos tipos de trastorno, la depresión es el más conocido y frecuente. Se trata de un trastorno que causa grandes problemas en prácticamente la totalidad de los ámbitos vitales del ser humano, afectando tanto a lo cognitivo como emocional e interpersonal. Por este motivo su tratamiento es uno de los grandes objetivos de la neuropsicología, elaborándose distintos tipos de tratamientos tanto a nivel neuropsicológico como el tratamiento cognitivo- conductual como farmacológico en forma de antidepresivos, pero a nivel netamente neuropsicológico, abordamos lo cerebral desde lo orgánico como la psicología desde lo psíquico. Respecto de estos últimos, la investigación a lo largo de la historia ha producido numerosos tipos de antidepresivos con el fin de producir una mejora en la sintomatología depresiva evitando en lo posible efectos secundarios y ayudando al paciente a concientizarlo sobre las combinaciones a las cuales no debe recurrir.

Recordando conceptos: ¿qué es depresión?

El principal objetivo de los diferentes tipos de antidepresivo es tratar la depresión. Partiendo de esta premisa, se justifica hacer un pequeño repaso de qué consideramos depresión. A nivel clínico se considera depresión aquel cuadro en el que se presenta un estado de ánimo triste (pudiendo verse como irritable en el caso de la depresión infantil) junto con la ausencia de motivación y de experimentación de placer, juntamente con otros síntomas tales como problemas de sueño o peso. Las personas deprimidas tienden a presentar un elevado nivel de pasividad a nivel vital, sintiendo que tienen poco control de sus vidas y apareciendo frecuentemente sentimientos de desesperanza. Quien padece una depresión presenta pues un elevado nivel de afecto negativo, junto con un bajo afecto positivo y, en general, suele presentar un bajo nivel de activación tanto a nivel mental como fisiológico. Así, los diferentes tipos de especialistas en la salud mental (neuropsicologías) que se encargan de trabajar con el fin de mejorar la situación de estas personas han de encontrar métodos y mecanismos que permitan hacer frente a dichas dificultades. (Mañana, la segunda parte).

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