Para vivir mejor LA IMPORTANCIA DE LA EDUCACIÓN EMOCIONAL

Cognición: definición, procesos principales y funcionamiento (parte dos)

Por el Lic. Mariano Vega Botter. Neuropsicólogo.

18/03/2019 -

Muchas veces no nos damos cuenta de la importancia de la educación emocional. En las escuelas, por ejemplo, están más preocupados por enseñarnos a ser buenos profesionales, y dejan de lado  el convertirnos en personas emocionalmente inteligentes y emocionalmente sanas. La inteligencia emocional ha demostrado ser una herramienta básica para nuestra salud mental  y es, sin duda, una forma de empoderarnos  frente a la vida, de convertirnos en personas mucho más preparadas para el día a día. Ser mucho más felices. La inteligencia emocional es un término que se hizo  famoso gracias al doctor en Psicología, Daniel Goleman, y desde entonces muchas investigaciones han afirmado que es positiva no sólo para nuestra vida cotidiana, sino que en trabajo, el deporte e incluso la educación, es altamente eficaz y aporta muchos beneficios para el rendimiento. Según Goleman, los componentes de la inteligencia emocional son:

Autoconocimiento emocional.

Autocontrol emocional.

Automotivación.

Reconocimiento de las emociones de los demás.

Relaciones interpersonales.

¿Qué es la inteligencia emocional?

El concepto de inteligencia emocional cuenta con evidencia empírica de dos tipos. Por un lado, se ha detectado las partes del encéfalo que intervienen en su aparición y no tanto en la de otro tipo de procesos mentales.

Por el otro, al utilizar test estandarizados para su medición y analizar los datos obtenidos, se ha visto que la inteligencia emocional cuenta con su propia estructura factorial, de modo que correlaciona positivamente con las puntuaciones generales de CI, pero estadísticamente no se comporta exactamente igual que estas. Dicho de otro modo, el constructo neuropsicológico de la inteligencia emocional se basa tanto en la observación del funcionamiento del cerebro como en información obtenida mediante la psicometría. La inteligencia emocional es uno de los conceptos clave para comprender el rumbo que ha tomado la psicología y la neuropsicología en las últimas décadas. De un modelo preocupado fundamentalmente en los trastornos mentales por un lado y por las capacidades de razonamiento por el otro, se ha pasado a otro en el que se considera que las emociones son algo intrínseco a nuestro comportamiento y actividad mental no patológica y que, por consiguiente, son algo que debe ser estudiado para comprender cómo somos. Así pues, la inteligencia emocional es un constructo que nos ayuda a entender de qué manera podemos influir de un modo adaptativo e inteligente tanto sobre nuestras emociones como en nuestra  interpretación de los estados emocionales de los demás. Este aspecto de la dimensión psicológica humana tiene un papel fundamental tanto en nuestra manera de socializar como en las estrategias de adaptación al medio que seguimos.

Inteligencia emocional:

¿En qué consiste?

Siempre hemos oído decir que el Cociente Intelectual (CI) es un buen indicador para saber si una persona será exitosa en la vida. La puntuación del test de inteligencia, decían, podría establecer una relación fuerte con el desempeño académico y el éxito profesional. No obstante, los  investigadores y las corporaciones empezaron a detectar hace unas décadas que las capacidades y habilidades necesarias para tener éxito en la vida eran otras, y éstas no eran evaluables mediante ningún test de inteligencia.

Es necesario tener en cuenta una concepción más amplia de lo que son las habilidades cognitivas básicas, aquello que entendemos que es la inteligencia, esto es lo que empezó a abordar la  neuropsicología dos décadas atrás. Prueba de ello es que empezaron a ganar terreno algunas teorías de la inteligencia que intentaban comprenderla desde ópticas diferentes, como la Teoría de Inteligencia Múltiples de Howard Gardner, la teoría de Raymond Cattell (y otros) que explicaba las diferencias entre inteligencia fluida y cristalizada o la inteligencia emocional que popularizó el psicólogo Daniel Goleman.

Las emociones juegan un papel vital en nuestro día a día Si pensamos detenidamente en la trascendencia de nuestras emociones en nuestra vida diaria nos daremos cuenta rápidamente que son muchas las ocasiones en que éstas influyen decisivamente en nuestra vida, aunque no nos demos cuenta. Podríamos plantearnos:

(1) ¿Compré mi auto haciendo cálculos sobre el precio del mismo y los comparé con otros modelos y marcas?

(2) ¿Elegí a mi pareja porque era objetivamente la mejor opción?

(3) ¿Es mi empleo el que me ofrece el mejor salario?

Gran parte de nuestras decisiones son influenciadas en mayor o menor grado por las emociones. Ante esta realidad, cabe resaltar que existen personas con un dominio de su faceta emocional  mucho más desarrollado que otras. Y resulta curiosa la baja correlación entre la inteligencia clásica (más vinculada al desempeño lógico y analítico) y la inteligencia emocional. Aquí podríamos ejemplificar esta idea sacando a colación el estereotipo de estudiante “aplicado”; una máquina intelectual capaz de memorizar datos y llegar a las mejores soluciones lógicas, pero con una vida emocional y sentimental vacía.

Por otro lado, podemos encontrar personas cuyas capacidades intelectuales son muy limitadas, pero en cambio consiguen tener una vida exitosa en lo que refiere al ámbito sentimental, e incluso  en el profesional.

Este par de ejemplos llevados al extremo son poco habituales, pero sirven para percatarse de que es necesario prestar más atención a esta clase de habilidades emocionales, que pueden marcar nuestra vida y nuestra felicidad tanto o más que nuestra capacidad para puntuar alto en un test de  inteligencia convencional. Para eso es importante profundizar en la inteligencia emocional. 


 
Compartí
esta nota

También te puede interesar