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La cordobesa Sandra Myrna Díaz recibió el Premio Princesa de Asturias y criticó al modelo agroexportador de Latinoamérica

"Estamos hipotecando nuestro patrimonio natural y ni siquiera damos de comer a todos", expresó la argentina tras recibir el galardón.

- 17:24 País

Este viernes la bióloga cordobesa Sandra Myrna Díaz, recibió en España el Premio Princesa de Asturias de Investigación Científica y Técnica 2019, por ser una de las autoras principales del informe internacional emitido en mayo pasado y que encendió las alarmas por un millón de especies en peligro de extinción a escala global.

Luego de recibir el galardón junto a la estadounidense Joanne Chory, la docente de la Universidad Nacional de Córdoba brindó una entrevista al medio español BBC en la que dejó clara su postura: los modelos económicos y sociales de América Latina son la principal amenaza de la preservación de la naturaleza en esta parte del planeta.

Al ser consultada respecto al concepto de la "necesidad de incorporar  en los precios los costos reales", la bióloga expresó:  "Hoy en día muchas actividades económicas son rentables porque quienes se benefician de ellas tanto produciéndolas como intercambiándolas o consumiéndolas no están pagando los costos reales. Es como una fiesta donde los que disfrutan de la comida y la bebida y la música no son los que están pagando los gastos de producir la comida, la electricidad, los platos rotos o la recolección de basura".

El informe que presentó, advierte que hay un millón de especies en peligro de extinción.

Siguiendo en esta línea y como ejemplo, explicó: "En muchos lugares del mundo las mineras tienen enormes subsidios del Estado. Pero los controles que se ejerce sobre lo que contaminan, lo que marginan socialmente, los costos que pagan son irrisorios y simbólicos. En muchas zonas del mundo, incluida la mía, se subsidian muy fuertemente los combustibles fósiles y todo lo que es transporte privado, para que toda la gente tenga un 0 km, que se hagan autopistas, y todo ese dinero se deja de invertir en el transporte público que causa muchísimo menos daño ambiental", detalló.

Sandra recibió el premio junto a la investigadora estadounidense Joanne Chory.

Con respecto a por qué América Latina, con el modelo agroindustrial, está "quemando la casa", la bióloga indicó: "En nuestro sector del mundo la agricultura industrial de exportación no regulada no está incluyendo todos estos costos ambientales de salud humana y social. No incluye las externalidades asociadas con la limitación del acceso al agua, con el agotamiento y erosión de los suelos, y esto lo va a heredar la próxima generación. Lleva miles de años formar un suelo fértil. Tampoco se consideran los efectos sobre el cambio climático, los efectos agrotóxicos sobre la salud humana y de la fauna y la flora. Estamos quemando la casa, y ni siquiera es para dar de comer a otros. Mi país es un buen ejemplo", describió.

En consonancia con esta problemática en Argentina, contó que "de las 137 millones de toneladas de granos que producimos todos los años, más o menos dos terceras partes de esos granos son soja y maíz producidos con un modelo claramente agroindustrial. La gran mayoría de eso se exporta, y con esos granos no es precisamente que estemos alimentando los hambrientos del mundo. Una parte importante va a biocombustibles y otra a alimentar cerdos y vacas que, precisamente, están producidos a través de un modelo industrial que fundamentalmente cumple con las demandas de las poblaciones de mayores recursos. Los hambrientos del mundo no se alimentan con nuestra soja y nuestro maíz. No es que estamos hipotecando nuestro patrimonio natural, pero al menos todo el mundo come bien en Argentina. No es el caso. Hay estudios nuevos que muestran que alrededor de la mitad de los chicos son pobres y no tienen sus necesidades nutricionales bien completas", subrayó.

La bióloga criticó fuertemente el modelo agroexportador argentino.

Finalmente, el medio español le preguntó cuál sería el mensaje que le enviaría a los ciudadanos, a lo que respondió: "El modelo que estamos usando es un beneficio inmediato desproporcionado para muy pocos y produce daños muy grandes en derechos esenciales de muchos. Por ejemplo, hoy en día en Argentina tenemos una gran cantidad de pueblos de la zona tradicionalmente agropecuaria que han quedado sumergidos en un mar de cultivos industriales que son constantemente pulverizados con agrotóxicos. Estamos hipotecando el futuro con cosas que no las podemos reponer. Yo les cuento de mi país, que es un caso puntual, porque lo conozco mejor. Pero me parece que es un modelo que ocurre en muchos países de lo que se llama el sur global. Es un modelo que tiene que ver con la obtención máxima de provecho por unos pocos inmediatamente, y la fiesta la paga el que pueda, 'pero yo no'", concluyó la cordobesa.

Cabe mencionar que los Premios Princesa de Asturias de Investigación Científica y Técnica, se conceden desde 1981 a la persona cuyos descubrimientos o labor de investigación representen una contribución relevante para el progreso de la humanidad en los campos de las matemáticas, la física, la química y la biología, así como en las técnicas y las tecnologías relacionadas con ellas.

En este caso Sandra Myrna Díaz lo recibió por contribuir, entre otras cosas, con el desarrollo de "una herramienta metodológica para cuantificar los efectos y beneficios de la biodiversidad de las plantas" y "el papel de la biodiversidad para contrarrestar el calentamiento global".

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